Mientras los principales líderes occidentales claman al Gobierno de Egipto por el mantenimiento de la transición democrática, tras los enfrentamientos entre manifestantes cristianos coptos y el Ejército, que dejaron 26 muertos, la justicia militar del país anunció que la investigación abierta no será revelada a la opinión pública.

"Los fiscales militares están investigando de acuerdo a la ley y a la Constitución", dijo el juez militar Adel Al Mursi. "Así están garantizadas todas las vías de defensa de los acusados". Activistas y defensores de derechos humanos piden una investigación internacional de las protestas, las más graves desde que el ex líder Hosni Mubarak fuera expulsado del poder en febrero.

26 personas murieron y más de 300 resultaron heridas en los enfrentamientos entre los militares y miles de manifestantes coptos. El Consejo Supremo de las Fuerzas armadas negó que el Ejército disparara contra los manifestantes, pero testigos y manifestantes acusaron a los militares de un uso excesivo de la fuerza.

Analistas advierten que el Ejército aún es considerada la institución más prestigiosa. Pero, empiezan a oírse voces que denuncian la pasividad de la junta militar frente a los agitadores: los agentes del régimen anterior y los salafistas. El escritor Alaa el Aswany pidió a la junta que controle a los salafistas (corriente extremista) a los que responsabiliza de los ataques contra los coptos. Los cristianos, que también participaron en la revuelta democrática, constituyen el 10 % de la población egipcia de unos 80 millones. Son frecuentes las tensiones con la mayoría musulmana. (Especial)